Escritorios para niños

Escritorios para niños

 

Escrito para niños

Escrito para niños

El cuarto de un niño o un adolescente suele ser un caos.

Ropa colgada de las sillas, medias por el suelo, juguetes o consolas de videojuegos, cables y más cables del televisor, del equipo de música, de la computadora, etc. Ocurre que sus ocupantes pasan la mayor parte de su día en estos verdaderos búnkers, por lo que toda acción que emprendamos con motivo de suministrarles algo de orden será bienvenida.

Y los niños y adolescentes no sólo juegan en su dormitorio, sino que también, e igual de importante, realizan tareas para la escuela, leen y escriben. ¿Qué hacer entonces con el caos imperante? La solución es contar con un mobiliario idóneo. ¿De qué hablamos aquí? De armarios y escritorios.

Algunas consideraciones

Los armarios para una habitación de niños o adolescentes ya han sido tema de un artículo previo. Aquí nos ocuparemos de los escritorios. El escritorio es un gran aliado contra el desorden, en él podremos ubicar libros, computadora, controles remoto, etc.

Es por eso que resulta fundamental que los niños y adolescentes cuenten en su cuarto con un escritorio. Pero el orden no debe ser comprendido sólo de forma literal, sino que aquí también hay espacio para la metáfora. Con un escritorio, el niño tendrá su lugar para trabajar, su lugar en el mundo donde podrá realizar las tareas que de él se exigen.

De este modo, el escritorio es un punto propio que contribuirá al orden en más de un sentido.

Algunas ideas

 

El problema, como siempre, suele ser el espacio. Cuando contamos con poco espacio en la habitación, la creación de un punto de orden como el escritorio suele tornarse muy complicada. Pero a no desesperar: existen algunos consejos y tips que nos permitirán superar estas dificultades. 

La primera opción es la de levantar la cama del niño y ubicar el escritorio debajo. Mediante esta operación, podremos maximizar el espacio de una manera mucho más eficiente que si contamos con escritorio y con cama por separado. 

Otro consejo consiste en distribuir los muebles de manera tal que la ventana nos quede libre y bajo ella podamos ubicar el escritorio. Claro que esta acción se justifica cuando de esta ventana entra suficiente luz natural como para iluminar el área de trabajo del niño o adolescente. 

Porque recordemos que aquí se trata de establecer un punto, ordenado en el espacio y tiempo, para que nuestros niños y adolescentes puedan desarrollarse como deben.

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