La naturaleza en nuestro dormitorio

La naturaleza en nuestro dormitorio

Naturaleza en casa

Naturaleza en casa

Naturaleza. Sin lugar a dudas esta palabra connota mundos inimaginados que remiten a espacios externos a nuestros habitos. Curiosamente un filósofo de la importancia de Aristóteles consideraba al hábito como un equivalente de la naturaleza. Será porque la naturaleza es el reino de las legalidades y de las reglas que siempre se repiten. Lo cierto es que nosotros hoy en día pensamos en la naturaleza como en el mundo que excede nuestra cultura. Usamos la palabra naturaleza para decir lo otro de la humanidad. ¿Podemos incorporar esa reserva ecológica en el interior de un dormitorio? Claro que sí.

Naturaleza en el dormitorio

Para poder que nuestro dormitorio deje un poco de lado los malos hábitos de la vida urbana y la corrupción de la humanidad contemporánea, puede ser de gran alivio el intentar incorporar elementos de la naturaleza bruta en el dormitorio, ese espacio en el que descansamos y hablamos de las cuestiones de nuestra privacidad con nuestra pareja.

Ahora bien, ¿cómo hacemos para generar tal incorporación? No es muy difícil. Debemos intentar buscar materiales como la piel de conejo, las rocas, las maderas no tratadas por la mano humana, y colocarlas en techos, en suelos, en muebles como si de una superficie rocosa o maderosa se tratase.

Lo cierto es que la noción más importante es colocar materiales sin una mediación humana. La figura de la yuxtaposición puede ser la más adecuada para entender en qué consiste la operación a realizar para lograr el fin propuesto.

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